Saturday, September 02, 2006

CUENTO II. YA VES.

En cierto sitio del sur de España hay mucha gente que cuando se le pregunta aquello de “¿cómo estás?”, o “¿cómo andas?”, responde con un absoluto y definitivo “pues ya ves” (en el original es “poyavé”, lo que pasa es que este término no es muy traducible). Nunca he sabido, a pesar de que lo he utilizado innumerables veces, qué quiere decir exactamente, pero siempre he imaginado que es una manera correcta de no contar al de enfrente que mejor no te cuento. Borges decía –lo escuché un día en la radio, o mejor lo sentí— que cuando alguien le hacía una pregunta como esta siempre contestaba: “bien, bien, o querés que te cuente”. No sé si es verdad o mentira, pero es verosímil. Imagino que nunca, nunca, nadie se atrevió a decirle al escritor que le contara. Fuera a ser que de verdad le contara. En todo caso lo de “ya ves” es muy similar. Tanto si te va bien como si mal, la frase se torna en explicación excelente de cómo está el asunto. Ya ves me ha dejado mi mujer, me he quedado sin trabajo y me han embargado la casa. O, ya ves me acabo de casar, hacemos el amor todos los días (¿?), me han ascendido a subdirector general y la semana que viene me voy a un crucero por el Nilo. También hay maneras y maneras de decirlo. Si es con cierta dejadez (deje, para entendernos) mejor no preguntar. Si te lo dicen con el pecho henchido, mejor tampoco preguntar por aquello de la envidia. Sana envidia claro, que lo del crucero por el Nilo siempre produce cierta sana envidia, ¿o no? “Yavé” (nada que ver con dios) es también una manera de expresar un sentimiento de afecto: “te quiero mucho, somos del mismo curso (¿del 66?), me va bien o me va mal pero mejor dejemos el asunto". Del otro lado el interlocutor ya sabe a qué atenerse. Mejor ni preguntar. Porque lo que pasa al final es que si preguntas: “¿oye y eso de yavé qué quiere decir?” A lo peor te cuentan. Y mejor que no.

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